El proyecto agrovoltaico busca generar energía renovable sin renunciar a la actividad agrícola
Cartagena
Melones creciendo bajo un techo de placas solares. Lo que hace unos años podía parecer una imagen propia del futuro ya forma parte del presente en una finca experimental de El Algar. Allí, investigadores de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) trabajan en un proyecto de agrovoltaica que busca compatibilizar la producción agrícola y la generación de energía renovable en una misma superficie.
La iniciativa pretende demostrar que ambos usos no solo pueden convivir, sino que incluso pueden beneficiarse mutuamente. Para ello, el equipo investigador ha instalado una estructura fotovoltaica capaz de regular la cantidad de luz solar que reciben los cultivos mediante un sistema motorizado que adapta la posición de los paneles a las necesidades de las plantas. “El principal reto de la agrovoltaica es cómo conjugar ambos sistemas de producción para aprovechar el mismo terreno y darle ese doble uso”, explica el investigador del grupo de Ingeniería Agronómica y del Mar de la UPCT, Christian Pérez.
El proyecto se centra actualmente en el cultivo del melón, una de las producciones más representativas del Campo de Cartagena. Bajo la estructura se monitorizan de forma continua parámetros como la temperatura, la humedad o la radiación solar para comprobar cómo influyen en el desarrollo de las plantas y en la calidad final del fruto.
Los investigadores comparan los resultados obtenidos bajo las placas solares con los de otros cultivos desarrollados a cielo abierto. El objetivo es determinar si la creación de un microclima controlado puede mejorar la productividad y ayudar a los agricultores a adaptarse a escenarios cada vez más extremos derivados del cambio climático. “Esperamos que tengamos mejor producción y que haya un aumento en la calidad del producto”, señala Pérez. Según explica, la posibilidad de regular las condiciones ambientales permite proteger a las plantas durante las etapas más sensibles de su crecimiento y optimizar el uso de recursos.
Además de generar electricidad limpia, este modelo podría contribuir a reducir el impacto paisajístico de las grandes instalaciones fotovoltaicas tradicionales. “Libera un montón de espacio paisajístico que no es expoliado con esos huertos solares masivos”, apunta el investigador.
El agua, otro de los grandes retos
La apuesta de la UPCT por la sostenibilidad también se extiende a la gestión de los recursos hídricos. Coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, el equipo participa además en un proyecto europeo junto a entidades de Hungría, Malta, Dinamarca, Suecia y Macedonia del Norte para analizar soluciones frente a los desafíos que plantea el cambio climático.
Uno de los aspectos que se estudian es la creciente necesidad de recurrir a fuentes alternativas de agua, especialmente en territorios con escasez hídrica como la Región de Murcia.
En este ámbito, Pérez destaca el papel pionero que desempeña la Comunidad Autónoma en la reutilización de aguas depuradas. “Logramos que el 98% de las aguas residuales se puedan reutilizar para la agricultura”, afirma.
El investigador recuerda que el incremento de la desalación como fuente de suministro plantea nuevos desafíos energéticos, por lo que gran parte de la investigación actual se orienta a mejorar la eficiencia de estas instalaciones. “Se está investigando en membranas de filtración más eficientes, equipos de bombeo más modernos y, por supuesto, en implementar energías renovables para alimentar estas infraestructuras”, explica.
Mientras los estudios avanzan, los melones continúan creciendo bajo las placas solares de El Algar. Los resultados obtenidos durante los próximos meses permitirán comprobar si esta combinación de agricultura y energía renovable puede convertirse en una de las claves para el futuro del campo mediterráneo.

